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sábado, 18 de enero de 2014

Catalá Roca, el genio de la fotografía documental

La fotografía documental registra la realidad de los problemas sociales, los hechos duros y fríos de las sociedades de todo el mundo. Su misión es entregar los hechos relativos al ser humano dentro de una sociedad. El mensaje es entregado a través de este tipo de fotografía para que las personas puedan ver por si mismas lo que esta sucediendo o ha sucedido. No importan las fotos, importan las historias porque lo más importante de la fotografía documental es contarle el mundo al mundo.

Un ejemplo de este tipo de fotografía, del gran maestro documentalista Catalá-Roca (Valls 1922-Barcelona 1998),  se pudo ver en el Círculo de Bellas Artes de Madrid desde el  17 de septiembre de 2013 hasta el pasado 12 de Enero. La exposición titulada, “Catalá – Roca, Obras maestras”, reunía 150 imágenes originales en blanco y negro, obras maestras seleccionadas de su extenso legado de más de 200.000 negativos, representando el mejor retrato de la España de los años 50, 60 y 70.



Los visitantes pudieron contemplar un testimonio gráfico de cómo eran y de cómo vivían los españoles mediante imágenes que plasmaban lo esencial de la calle en ciudades como Barcelona y Madrid, además de otros lugares más rurales. Y todo ello desde su particular manera de mirar a través del objetivo, adelantándose al momento decisivo, eligiendo encuadres, sabiendo muy bien donde colocarse, ya que este profesional de la fotografía, maestro del juego de luces y sombras, buscaba captar la realidad y comunicarla. 

Catalá-Roca era partidario de que el fotógrafo no debe intervenir nunca en aquello que ve para no adulterar la realidad, lleva la etiqueta de “fotógrafo ausente”. Además quería la perfección en sus fotografías, por ello destruyó todo disparo imperfecto. En las paredes de la exposición había una de sus frases que hace honor a su forma de trabajar:

“El fotógrafo jamás puede dudar en el momento de disparo”


El fotógrafo catalán inmortalizo en sus obras a las gentes y paisajes del campo y de las grandes ciudades, en obras como: Señoritas paseando por la Gran Vía de Madrid, Organillero en Madrid, Limpiabotas en la Gran Vía de Barcelona, Luis Miguel Dominguin – Carrascosa del Campo, Madrinas de la corrida – Carrascosa del Campo, Esperando el Gordo en la Puerta del Sol, La niña gitana en Montjuic, Seminaristas jugando al fútbol, La Chunga bailando delante de una fabrica, Salvador Dali jugando con una comba en Parc Guell.

sábado, 11 de enero de 2014

La validez de las réplicas para la difusión de cultura

Madrid acogerá hasta el 2 de marzo de 2.014 la  exposición Terracotta Army - Los Guerreros de Xi’an, que puede verse en el Teatro Fernán Gómez desde el 13 de noviembre.




Se trata de una exposición de reproducciones a tamaño real, del ejército de terracota del primer emperador de China, con mucha información y un gran componente audiovisual, que traslada al visitante a un pasado remoto espectacular. Hoy está considerado como un tesoro artístico e histórico, definido por muchos como la octava maravilla del mundo. 

Gracias a estas réplicas millones de visitantes pueden verla y podemos decir que en estos casos las réplicas son validas para la difusión de la cultura ya que no todo el mundo tiene tiempo y dinero para viajar a China para ver esta maravilla.

También estaría justificada la validez de las replicas para la difusión de la cultura cuando los originales no se pueden trasladar por seguridad, por tamaño o por daños que puedan sufrir en el traslado ya que a veces son tan antiguos que se rompen con mirarlos. 

La réplica también seria una opción valida cuando garantizan la conservación de lugares considerados patrimonio nacional que sufren un deterioro progresivo por el turismo masivo. En España tenemos el caso de Las Cuevas de Altamira, cuyo acceso está restringido para garantizar su conservación. El dilema es cerrarla o perderla. Desde que fue descubierta en 1868  la asistencia masiva y sin control dio la alarma sobre todo el estado de las pinturas. Desde 1982 se aplica un régimen de vistas ante el peligro de conservación. Altamira fue cerrada al público de forma indefinida, pero gracias a los avances tecnológicos y a una gran inversión el público puede disfrutar de una reproducción exacta de la Cueva de Altamira.